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Cáncer de Mama y Senología

Como sabéis, el 19 de octubre fue el día mundial del cáncer de mama.  El cáncer de mama es, a día de hoy, el más frecuente entre las mujeres y, por ello, durante los últimos años, se ha promovido mucho la concienciación frente al mismo. Y de ahí, que octubre sea considerado como el “mes rosa”.

Sin embargo, para los que nos dedicamos a la salud de la mujer, no sólo los ginecólogos, sino cualquier profesional que esté implicado en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama, incluso para las pacientes que lo están sufriendo o lo han sufrido, o para  sus familias, el cáncer no es de ningún color. O, en todo caso, es de muchos colores. Negro, cuando das o recibes el diagnóstico. Gris, mientras estás realizando el tratamiento. Verde esperanza, cuando por fin finalizas el tratamiento. Amarillo como el sol, cuando tras las revisiones todo está bien. Otras veces, por suerte las menos, es siempre gris o negro.

Independientemente de los colores, sí hay algo con lo que me gustaría te quedases después del artículo de hoy: “te toca tocarte”, es con la importancia de conocerte a ti misma; te toca explorarte y conocer tu cuerpo. Quiero que te acostumbres a explorar tus mamas, a saber cómo son, a notar los cambios que pueden aparecer en ellas, y que sepas advertir o diferenciar lo que no es normal de lo que, aparentemente, no lo es.

La autoexploración mamaria es muy sencilla de realizar. Por supuesto, no sustituye a las revisiones ginecológicas ni a las mamografías, pero tomar conciencia de lo importante que es prevenir, mediante dicha autoexploración, es el primer paso.

¿Y qué te puedes encontrar en las mamas que te deba preocupar?

  • Bultos en la mama o en la axila
  • Secreción por el pezón
  • Me duele al tocarme
  • Cambios notables que percibas, es decir, algo que antes no estaba ahí: hundimientos en la piel, heridas, erupciones…

La glándula mamaria está compuesta por el tejido glandular, que es el que produce la leche cuando estamos dando de mamar, y por tejido de sostén fibroso.  El tejido glandular es muy sensible a los estímulos procedentes de las hormonas que producen los ovarios de la mujer y, por ello, muchos de los síntomas que podemos tener en las mamas se deberán, simplemente, a estas hormonas. Algunos bultos mamarios que aparecen antes de la menstruación y desaparecen o disminuyen de tamaño tras la misma -los llamados quistes mamarios-; o el dolor de las mamas en relación a la menstruación, entre otros, se deben a este proceso completamente natural.

En la consulta del ginecólogo, bien porque vengas a una revisión o bien porque hayas detectado algo inusual en tus mamas, realizaremos, en primer lugar la anamnesis, o, lo que es lo mismo, preguntarte por tus síntomas para que nos los cuentes en detalle, así como por el resto de tus antecedentes. Después, realizaremos la exploración física, con la inspección (que consiste en mirar, para detectar cambios en la piel mamaria y en el complejo areola-pezón) y la palpación de ambas mamas y de los huecos axilares. Buscaremos así hallazgos de sospecha, como nódulos, protuberancias del tejido mamario, secreción mamaria a través del pezón o ganglios axilares inflamados.

Dependiendo de tu edad y los hallazgos de la exploración, te recomendaremos realizar una prueba de imagen de las mamas: una mamografía. Las mamografías han demostrado ser la prueba más efectiva para el diagnóstico precoz del cáncer de mama. Su misión es detectar el cáncer cuando es tan pequeño que no podemos palparlo; de hecho, desde su instauración para el cribado sistemático, se ha conseguido disminuir la mortalidad por cáncer de mama un 30%. Por ello, es la prueba que te recomendaremos siempre en tus revisiones.  No tengas miedo a la mamografía, no es una prueba dolorosa, y con los equipos actuales, la compresión dura solo unos segundos, la radiación es mínima y tenemos una prueba que nos da mucha información.

Si te preguntas si no sería mejor realizar una ecografía o una resonancia, en lugar de la mamografía, te diré que ambas pruebas no son válidas para el cribado inicial del cáncer de mama. La ecografía se utiliza como complemento de la mamografía cuando hay alguna duda en el diagnóstico, o bien en pacientes jóvenes en las que la mamografía es de menos utilidad. La resonancia tampoco se utiliza habitualmente para el cribado salvo en pacientes de alto riesgo, que tengan por ejemplo una mutación genética; se utiliza más bien para completar el diagnóstico y durante el tratamiento del cáncer de mama.

En todo caso, ante el hallazgo de cualquier síntoma relacionado con tus mamas, mantén la calma. No todos los hallazgos en las mamas son cáncer de mama. De hecho ¡la gran mayoría de ellos no lo son! Pide cita con tu ginecólogo, esa será la manera de salir de dudas. 

Un abrazo y gracias por tu tiempo.

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